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lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 5


¿Será cierto que él no le ha robado el móvil? Desde luego parecía estar muy seguro de lo que le estaba diciendo, de todas formas apenas hablaban, no lo querría para cotillear su Whatsapp. O tal vez le guste alguna amiga suya y quiera saber su número. No, seguro que lo va a vender en el Cash Converters, es lo que hacen todos los que roban móviles. Pero le ha dicho que confíe en él, que le traerá al que realmente lo haya robado, si es que es verdad. ¡No sabe que creer! La fama de David en el instituto no es precisamente la de chico de confianza, responsable y maduro. No, más bien lo contrario. Circulan tantos rumores sobre él que no se distingue de los reales y los ficticios. Debe de gustarle mucho eso de hacerse el chulo, pero a ella no la conquista así como así, si es que tiene alguna intención de hacerlo, vamos. ¿Pero alguien más llevaba esa sudadera esta mañana? No se había dado cuenta, podría haber sido alguno de primero, de los del otro edificio. No mantienen mucha relación con ellos, ni con los de segundo, con los que más se hablan son con los de tercero y con alguno de Bachiller.

-¿Dónde está?-pregunta en voz baja Elena, que está buscando el anuario en la estantería. Está repleta de libros, le encanta leer. Devora libros de todo género, ¿un libro de 500 páginas? En tres días fulminado, pero prefiere a los clásicos de la poesía como Gustavo Adolfo Bécquer o Lorca. Le dicen todo el tiempo que no parece la típica chica amante de los libros, que cuando alguien la ve por primera vez piensa que le gusta todo menos leer. Sus calificaciones son bastante buenas, pero no se lo tiene creído, es de las que piensa que todo el mundo es inteligente, solo que algunos no quieren mostrarlo.

-¡Aquí está!- se sienta en la cama de un salto.

Abre el anuario, siempre le ha parecido una idea muy buena que en su instituto lo den cada año-¡Como en América!- No sabe por qué, pero sus dedos pasan las páginas hasta llegar al curso de 4ºB, y buscan una fotografía en concreto.

“David Suárez” Analiza la fotografía con los ojos muy abiertos. David sale con la cara ligeramente girada hacia la izquierda, con una sonrisa no muy exagerada y su piel está un poco más oscura de lo normal, tiene un color muy bonito. Es bastante guapo, no se lo puede negar, pero ella nunca se fiaría en un chico como él. Ni siquiera le atrae, solo le llama la atención, es muy atractivo. En el despacho del director le había estado mirando a los ojos constantemente, ¿qué pensará de ella? No cree que nada del otro mundo, tampoco ella está como para tirar cohetes. ¿O sí? ¿Por qué está pensando en él de esta manera? ¿Volverán a hablar? Si, tiene que hacerlo para traerle al “ladrón”, o para confesar él. El caso es que tiene muchas ganas de volverle a ver, y no sabe por qué.

Llaman a la puerta-¡Vooooooy!-grita Elena y baja a la entrada, abre la puerta.

Minutos antes…

¿Por qué le pasa esto? ¿Por qué su cuerpo se mueve automáticamente hacia la puerta y está saliendo de su casa? ¿Por qué? ¿Por qué se ha echado un poco de perfume sin no suele echarse? ¿Por qué se ha mirado varias veces en el espejo y ha estado ensayando como decirle un simple “Hola”? Si a penas le conoce, ¿por qué quiere verle? ¿En qué calle vivía? Tal vez lo tenga apuntado en el ordenador, de aquella vez que Aitor hackeó el ordenador de Don Felipe, está hecho un personaje. Tiene que intentarlo, por lo menos abrir el ordenador y dignarse a buscarlo entre sus archivos. Recuerda que estuvo en su clase hace dos años y que su amigo accedió al ordenador y se descargó todos los expedientes, direcciones y números de teléfono de los de su clase. Elena tiene que aparecer, ¿pero por qué quiere ir? ¿Y si no quiere verle?

Enciende el ordenador: “Cargando su configuración personal”, se desespera. Tarda demasiado y son más de las seis, tampoco quiere irrumpir en su casa como si nada y que piensen aún peor que él, ella también pensará que es un prepotente, todas lo piensan.

-Ajam….-el ordenador ya está completamente activo, David se alegra y suspira aliviado. Cliquea en una carpeta que contiene todos sus accesos directos y teclea en el buscador “2º ESO C”. Y allí, ante sus ojos, tiene abiertos todos los perfiles de sus ex compañeros de clase. Anota la dirección y sale corriendo.

Entonces…

Elena mueve el mango de la puerta, pero no se abre, está cerrada. Va a buscar la llave, llaman otra vez-¡Qué pesado!-La coge y la mete en la cerradura, hace un leve giro y se abre.

-Hola…-dice David sonrojado.

-Hola-confusa- ¿qué haces aquí?

-Estaba paseando y he visto tu buzón, he dicho “Ala, si aquí vive la amiga de Vicky” y me he pasado…a saludar.-miente.

-Pues hola.-sonriente.

-En realidad no era eso, ¿te vienes a dar una vuelta?

-¿Contigo? No me llevarás con Aitor y esos ¿no?-dice con un tono de voz muy alto.

-Ah, con que quieres una cita…

-Eso lo estás diciendo tú, yo no aceptaría una cita contigo ni loca, por favor.

-¿Quién te ha dicho que te la esté pidiendo?-sonríe.

“Jaque Mate”

-Bueno, pues que pases una buena noche.-cerrando la puerta.

-¡Son las seis! ¿En serio no quieres dar una vuelta? Puedo convencerte aún más de que yo no te he robado nada…

-Estoy en chándal.

-¿Y? Te he dicho que no es una cita.-persuasivo.

-Vaaaale-se resigna.

Salen por la puerta, comienzan a andar. Como su barrio está muy cerca del centro deciden ir andando, lo propone David, ya que es una noche muy bonita. Llena de estrellas, no hace falta ni que las farolas estén encendidas, el cielo está totalmente iluminado. Van hablando de cosas del instituto, superficiales. De repente, Elena se detiene.

-Mira, que Luna más preciosa ¡Dios!-mira arriba, con la boca abierta-Ni pensar que son solo las siete menos cuarto, que triste que anochezca tan pronto, aunque en el fondo me gusta.

-Sí, es bonito.

-Sería perfecto ir en bicicleta por aquel sitio de allí-señala a las afueras, donde están las dunas de arena.

-O con una moto…-lo deja caer.

-Pena que no tenga bicicleta.

-Suerte que yo si tenga una moto-sonriente.

-¿Qué?-Elena se gira, contenta, observa sus ojos azules de nuevo- ¿Y me llevarías a dar una vuelta?

-Por supuesto, siempre que haya una noche de estrellas, cuando quieras. Si es que confías en mí.

-Eso te lo vas a tener que trabajar más, para la próxima quizás.-suelta una carcajada.

-Voy a tener que trabajar duro, sí señor.-mira al cielo- ¿Volvemos?
Elena asiente, en aquella noche de estrellas se ha despertado un nuevo sentimiento en ella, y otro aún mayor en él, pero ninguno de los dos se espera que sea tan grande.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ME HA ENCANTAAO! Como se nota que llevamos el romanticismo en las venas ;) La Anusqui <3

__YouAndMe__ dijo...

Ais, que romantico todo. Cada vez me gusta mas tu novela <3