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viernes, 8 de marzo de 2013

Capítulo 8


-¿Es ese?

-No.

-¿Y ese?

-Que va…

-¡Pero si es la misma sudadera que llevabas el otro día!

-mmm..., espera, rebobina.-pide David.

Aitor le hace caso y vuelve a atrasar el vídeo, medio minuto atrás. La verdad es que ese chaval se parece bastante a él y la sudadera es igual. Mira a su amigo con complicidad, habían encontrado al culpable. Se vuelve a sentar en la silla giratoria del aula de tecnología, de la que se había levantado para ir a vigilar si venía algún profesor. Efectivamente no venía ninguno, era la hora del recreo, su media hora de descanso. El único momento de toda la mañana en el que no tienen que estar pendientes de quien  está tirándole bolitas de papel a otro, quien está copiando en el examen o quien está con el móvil en clase, son sus minutos de gloria y no se van a molestar en irrumpir en el aula sin ningún motivo, aunque fuera para controlar que nadie ha accedido a esos ordenadores prehistóricos.

-¿Sabes cómo se llama?-pregunta David impaciente.

-Me suena…creo que es de Bachiller. Lo he visto alguna tarde por la playa jugando al vóley, pero ahora no caigo.-se lleva la mano a la cabeza.

-Bueno, no importa. Tenemos datos ¿no? Es de Bachillerato, de primero, aunque es muy alto, tiene la misma sudadera que yo…

-O muy parecida…

-Eso. Y juega por las tardes al vóley en la playa, pero ¿en qué playa? Porque aquí en Valencia hay muchas.

-Yo lo vi aquí en Cullera, donde están las rocas aquellas que son tan altas, de donde nos tiramos en verano al mar.-le intenta orientar.

-Ah, vale vale. Si no se suele mover de por allí nos será mucho más fácil dar con él, porque encontrarlo por el instituto…

-Misión imposible-niega con la cabeza Aitor, que está apagando el equipo y recogiendo su maleta.

Aitor se dirige a la puerta con extremo cuidado, sin dejar huellas de que estuvieron allí, colocando cada cosa como la encontraron. Luego se sube a la mesa del profesor y quita la tapadera que le han puesto a la lente de la cámara de seguridad de la puerta, que solo se activa en las horas en las que no se da clase. Casualmente no estaba activada, pero decidieron asegurarse para no meterse en ningún lío. David cierra con llave y se la guarda en el bolsillo.

-Oye, tenemos que buscar a Elena para decirle que y tenemos al ladrón.

-Querrás decir que tienes, porque yo no he tenido nada que ver.-le guiña un ojo-Así da más impresión, que decirle que te he estado ayudando yo ¿no crees?

-¿Para qué quiero causarle impresión?

-Tú sabrás, pero yo no he tenido nada que ver. ¡Nos vemos a la salida!- y cruza el patio tranquilamente. Le tiran una bolita de papel de aluminio, la coge, sonríe y se la devuelve al niñato de primero de la ESO que se la ha tirado, tirándola con más fuerza y energía. Luego se dirige a la zona del patio dónde están los chicos de su clase, da dos golpecitos en la espalda de una muchacha a la que David no logra reconocer a lo lejos, después se abrazan cariñosamente.

David sonríe y empieza a andar por el instituto buscando a Elena, no le dirá que Aitor le ha ayudado a encontrar al culpable, tan solo quiere demostrarle que él no le haría eso, le prometió que lo demostraría, y así lo iba a hacer. Más que nada porque siente que si no lo hace Elena dejaría de hablarle, y eso no se lo puede permitir. Quiere llevarla a pasear con su moto por toda la ciudad, una noche de estrellas, siempre cuando ella quiera, le apetece estar con ella y conocerla mejor. Aunque tal vez solo le ha tomado el pelo y nunca se fiaría de él para montarse en una moto, de noche, sin apenas conocerse-Estoy dispuesto a hacer que cambie de opinión, tiempo al tiempo- Mira la hora en el móvil, aún queda tiempo, aproximadamente veinte minutos. Sigue andando. Entonces se detiene, mira al frente, ella anda hacia su dirección. Va hablando con Vicky, la de su clase, la que le aseguró que él le había robado el móvil. Elena se da cuenta de que lo tiene enfrente, le mira. Sonríen. Se acercan lentamente a David, entonces Elena se sorprende dándole dos besos ¿Ha sido eso normal? Respuesta: no lo cree, pero le da igual, solo le apetecía y lo ha hecho, lo que ha sorprendido a Vicky de una manera muy inesperada. Luego ha dejado de mirar la escena y ha apartado la mirada.

-Hola, ¿qué tal llevas la mañana?-pregunta ella sonriente.

-Pues un poco aburrida, aunque ha llegado la chica nueva a mi clase…-duda del nombre.

-Valeria ¿no?-responde Elena.

-Sí, Valeria, que no me salía.

-Me la he encontrado por el pasillo y le he rajado el jersey del uniforme sin querer, soy una torpe-se lleva una mano a la cabeza- Hemos hablado de quedar algún día. No ha permitido que le dé un jersey mío por rompérselo, que maja.

-Sí, a mí me la han sentado al lado en clase, no he sido muy simpático, la verdad.

-Bueno, estás a tiempo de demostrar cómo eres.

-De eso mismo te quería hablar-mira a Vicky serio- A solas…

Vicky se despide con dos besos de su amiga  y va a saludar a otras chicas de su curso, dejándolos solos.

-Bueno, di- se sienta en un banco, David la imita- ¿De qué querías hablarme?

-Tengo buenas noticias para ti- sonríe, entusiasmado.

-¡¿SI?!-Se levanta del banco contenta-¿Tienes mi móvil?

-No, todavía no, pero sé quién te lo ha robado. He estado analizando la cinta que le diste a Don Felipe de la cámara de seguridad y ya sé quién es…es de primero de Bachiller, pero no sé su nombre, eso es lo malo.

-Ah, algo es algo-se vuelve a sentar, desilusionada.

-Pero tengo algo más, Aitor me ha dicho que lo ha visto jugando al vóley en la playa por las tardes. Que está casi siempre. Si no lo encontramos en el instituto iremos a hacerle una visita a la playa, ¿qué te parece? ¿Te vendrías conmigo?

-¿Esta tarde?-duda.

-Si no lo encontramos, sí, para que veas que no te he mentido en ningún momento.-le roza la mano- Para que entiendas que no soy ese tipo de persona, por mucho que te diga la gente de mí. Quiero que sepas que estoy dispuesto a conseguir que borres todas esas etiquetas que hay sobre mí en tu cabeza, tenlo claro.

Silencio.

-Bueno-acaba con el momento incómodo, suena el timbre.- ¿Me esperas a la salida entonces?

-Claro que sí.-sonríe, le da dos besos y se despide.

Elena se queda allí, como una estatua. ¿Qué está pasando? ¿Por qué ha empezado a pensar ya en lo que va a llevar puesto esta tarde? ¿Por qué solo quiere estar con él más tiempo? Si se supone que lo acaba de conocer, exactamente ayer, hace unas escasas veinticuatro horas y su corazón late más fuerte que nunca. La verdad es que David se está esforzando por limpiar su nombre, parece que lo está consiguiendo. Se está dejando la piel para demostrar que nunca le robaría a nadie, o al menos no a ella. No ha resultado ser el chaval engreído y repelente que creía que era. El destino ha querido que se conozcan y eso es lo que ha ocurrido, no hay que complicar las cosas. Que pase lo que tenga que pasar y ya está.

Comienza a andar, entre el montón de gente una sudadera azul eléctrica, DC.

-¡Es el ladrón!

Se intenta abrir paso entre la gente a empujones, pero es imposible. Finalmente se tropieza y cae al suelo. Se le escapó.

-¿Y ese quién era?

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